La decisión de valorar el estudio de las representaciones sociales como categoría analítica en las áreas de la educación y de la psicología de la educación se basa en la creencia de que esa valorización representa un avance, significa efectuar un corte epistemológico que contribuye para el enriquecimiento y profundización de los viejos y ya desgastados paradigmas de las ciencias psicosociales.Además de eso, no sólo para la educación, pero, de una manera más amplia, para la sociedad del conocimiento, el abordaje y la realización de investigaciones sobre representaciones sociales pueden ser consideradas ingredientes indispensables para la mejor comprensión de esa sociedad.
Por AC – Monografia e Suporte Educacional
Sabemos que las representaciones sociales son elementos simbólicos que los hombres expresan mediante el uso de palabras y de gestos. En el caso del uso de palabras, utilizándose del lenguaje oral o escritura, los hombres explicitan lo que piensan, como perciben esta o aquella situación, que opinión formulan acerca de determinado hecho u objeto, que expectativas desarrollan acerca de esto o de aquello… y así por delante. Esos mensajes, mediadas por el lenguaje, son construidos socialmente y están, necesariamente, ancladas en el ámbito de la situación real y concreta de los individuos que las emiten.
Por lo tanto, para estudiarlas, en primer lugar es indispensable conocer las condiciones de contexto en que los individuos están insertados mediante la realización de una cuidadosa “análisis contextual”. Eso porque entendemos que las representaciones sociales son históricamente construidas y están angostamente vinculadas a los diferentes grupos socioeconómicos, culturales y étnicos que las expresan por medio de mensajes, y que se reflejan en los diferentes actos y en las diversificadas prácticas sociales.
Reiterando: hay que considerarse que las representaciones sociales (muchas veces idealizadas a partir de la diseminación de mensajes y de percepciones advenidas del “sentido común”) siempre reflejan las condiciones contextuales de los sujetos que las elaboran, o sea, sus condiciones socioeconómicas y culturales.
De ahí la importancia de conocer los emisores no solamente en términos de sus condiciones de subsistencia o de su situación educativa u ocupacional. Es preciso ampliar ese conocimiento por la comprensión de un ser histórico, insertado en una determinada realidad familiar, con expectativas diferenciadas, dificultades vividas y diferentes niveles de incautación crítica de la realidad.
Aunque su importancia sea enfatizada en varias ocasiones, el estudio de las representaciones sociales no ha sido suficientemente explorado por gran parte de los educadores y tampoco por los teóricos de la psicología tradicional bajo la falsa alegación de que “entre lo que se dice” y lo “que se hace” existe un abismo intrascendente.
Cuando hablamos en representaciones sociales, partimos de otras premisas. Creemos que ellas son elaboraciones mentales construidas socialmente, a partir de la dinámica que se establece entre la actividad psíquica del sujeto y el objeto del conocimiento. Relación que se da en la práctica social y histórica de la humanidad y que se generaliza por el lenguaje.
Complementando, Mazzotti dice:
Para Moscovici, sujeto y objeto no son funcionalmente distinguidos, ellos forman un conjunto indisociable. Eso quiere decir que un objeto no existe por sí aún, pero sólo en relación a un sujeto (individuo o grupo); es la relación sujeto-objeto que determina el propio objeto. Al formar su representación de un objeto, el sujeto, de cierta forma, lo constituye, lo reconstruye en su sistema cognitivo, de modo a adecuarlo a sus sistema de valores, lo cual, por su parte, depende de su historia y del contexto social e ideológico en lo cual está insertado. (2002, p.17)
La ruptura con la clásica dicotomía entre objeto y sujeto del conocimiento, que confiere consistencia epistemológica a la teoría de las representaciones sociales, lleva a concluir que el objeto pensado y hablado es, por lo tanto, fruto de la actividad humana, o sea una réplica interiorizada de la acción.
En ese sentido, concordamos con Leontiev (1978), cuando afirma que “las representaciones sociales son comportamientos en miniatura”. Por esta razón le atribuimos una virtud predictiva, una vez que, según lo que un individuo dice, no sólo podemos inferir sus concepciones de mundo, como también podemos deducir su “orientación para la acción”.
Eso conduce a la percepción de las representaciones sociales como importantes indicadores que se reflejan en la práctica cotidiana, tanto de profesores cuanto de alumnos, sin contar con los demás profesionales envueltos en el ejercicio de sus cualificaciones, en el ámbito de la psicología de la educación.
Malgrado su importancia, existen requisitos que deben ser considerados con la máxima atención cuando del estudio de las representaciones sociales. Varios de esos requisitos podrían ser aquí arrollados. Vamos a atenernos, sin embargo, sólo a aquellos que juzgamos primarios y fundamentales. Uno de ellos dice respeto al conocimiento de las presuposiciones teórico-epistemológicas, a partir de los cuáles se podría justificar el valor de esa modalidad de estudio.
Además de eso, es necesario distinguir, claramente, la diferencia que se establece entre la comprensión teórico-metodológica para la conducción de estudios sobre representaciones sociales y los procedimientos metodológicos a que sean adoptados.
Finalmente, hay que destacarse la relevancia social del problema a ser investigado, la consistencia interna de la elaboración de un proyecto de investigación, la adecuación de los procedimientos escogidos para las etapas de colecta, análisis e interpretación de los datos, la implicación del investigador y de los investigados, y, con certeza, el posible y efectivo retorno para la escuela y para la comunidad.

Me sería de mucha utilidad más profundidad en esta monografía, sobre investigación como tal, pues me encuentro haciendo una tesis de maestría sobre las representaciones sociales de los practicantes de aeróbicos.
Gracias por su aporte
Comment por jose echeverri — Marzo 17, 2008 @ 5:38 pm