INCLUSION DIGITAL SUGERENCIA PARA MONOGRAFIAS
19 01 2008La exclusión social es uno de los graves problemas en destaque, actualmente, en las discusiones de diversos sectores de la sociedad, preocupados con la formación de la ciudadanía de los individuos y con la construcción de una sociedad que está cada vez más fuertemente influenciada por el uso de recursos y tecnologías digitales y electrónicas.
Por AD Monografia y Pesquisa Pronta
A pesar de esta realidad, somos alertados sobre la situación alarmante del planeta en lo que importa a la exclusión digital. En el área de telefonía casi un 70% de los habitantes nunca usaron el teléfono; un 56% de las personas no tienen luz eléctrica y, en términos de acceso a la Internet en Brasil, menos del 8% de la población tiene este privilegio.
Aunque importantes, aún hay un pequeño número de estudios que caracterizan, de forma apropiada y realista, el cuadro brasileño del binomio inclusión/exclusión digital. Como consecuencia, las pocas acciones realizadas por el poder público y por los demasiados actores sociales para incentivar y apoyar las iniciativas de inclusión digital pecan por que no fueran integradas y sistemáticas.
En Brasil, conforme apunta Néri (2006) en el Mapa de Exclusión Digital, el combate a la pobreza debería ocupar lugar de destaque. Sin embargo nuestras políticas en esta área, según muestra el informe, no poseen la calidad social suficiente para transformar esta realidad, o porque muchas de ellas no asestan los desvalidos o, cuando lo hacen, no consiguen acertar el blanco.
Hay aún casos de éxito; sin embargo, como no son acciones de efecto duradero, acaban no provocando las transformaciones necesarias. Además, las políticas públicas adoptadas pecan, en su mayoría, porque son vueltas hacia las consecuencias del problema y no centran su atención en las causas, lo que, en última instancia, hace el problema persistir.
En el contexto brasileño, las principales víctimas de esa situación son los niños, adolescentes y jóvenes adultos. La constatación de que un 45% de ellos poseen menos de 15 años de edad corrobora con el lastimoso hecho de que esos jóvenes guardan un futuro de miseria y pobreza.
No resta duda de que este problema incorpora diversos focos, siendo uno de ellos el analfabetismo digital. Primero, porque crece la importancia de los medios y de los canales digitales y electrónicos en la formación de la ciudadanía. Segundo, porque la misma sociedad que implementó el voto en las urnas electrónicas y que impone al joven el conocimiento del uso del ordenador no puede ignorar que la ausencia de acciones que minimicen el analfabetismo digital refuerza la miseria y la pobreza.
Es por esta razón que se hace necesario trabajar con igual arraigo este aspecto como una acción pública, integrada, sistemática y permanente que, si bien articulada, favorecerá las oportunidades de igualdad social.
Hay un consenso que apunta hacia la educación como elemento llave que abre las puertas y promueve el acceso social a los miserables. Sin embargo, no basta que la educación sea vista como un proceso aislado con acciones puntuales y desarticuladas de la realidad en que esos miserables viven.
Es preciso mucho más que el ofrecimiento de cursos y de capacitación para el uso de recursos digitales. Es necesario envidar esfuerzos en la dirección de un conjunto de oportunidades que representen para los jóvenes la posesión y la apropiación de activos de conocimientos.
No se puede ignorar la relevancia que asumen los varios actores sociales que integran el ambiente que circunscribe la problemática. Se hace urgente la implicación de esos actores en la búsqueda de alternativas sustentables para los programas educativos de inclusión digital, que contemplen un repertorio de acciones vueltas para la realidad local.
En este sentido, la creación de telecentros rurales, cuya base es el proceso educativo, es una de esas acciones que traen múltiples oportunidades, pues ofrecen servicios comunitarios y sirven para promover los desarrollos sociales, económicos y culturales, además de envolver compañeros públicos y privados.

